Perfil: El giro de 180° de Ollanta Humala

Ollanta Humala asumió el jueves la presidencia de Perú tras dar un giro de 180 grados que lo alejó de ideas radicales de izquierda para abrazar un discurso moderado a favor del libre mercado.

El cambio, si bien aún genera incertidumbre, recibió el apoyo de los inversores preocupados de que la llegada al poder de Humala pudiera alterar el rumbo de una de las economías que más crece en el mundo.

Analistas dicen que habrá que verlo en acción ya sentado en el sillón presidencial, el que alcanzó en su segundo intento después de desmarcarse del presidente venezolano, el socialista Hugo Chávez, e ir tras la línea del ex mandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva.

Pero casi todos coinciden en que está dando pasos certeros en la línea adecuada, pues se rodeó de un gabinete ministerial heterogéneo y con expertos respetados en el mundo financiero como los economistas Luis Miguel Castilla -que velará la caja fiscal- y Julio Velarde -que cuidará las políticas monetarias.

“Aquí no se trata que el gabinete es de izquierda o de derecha, el gabinete es todo el Perú”, dijo Humala recientemente, tras anunciar su primer gabinete.

Formado en la Sorbona y padre de tres hijos, Humala tendrá como retos clave apaciguar persistentes conflictos sociales en todo el país y llevar la bonanza económica de los últimos años al tercio de peruanos que aún vive en la pobreza.

También debe dar a los inversores las señales claras que están pidiendo antes de abrir sus bolsillos, especialmente a los del sector minero vital en un país que alberga gigantescos depósitos de oro y cobre.

Humala irrumpió en la política con una insurgencia militar contra el agonizante Gobierno de Alberto Fujimori 11 años atrás.

En ese episodio lideró junto a 50 reclutas la rebelión contra Fujimori, tras la que fue apresado. Recuperó la libertad mediante una amnistía del Congreso tras la destitución de éste.

Después fue agregado militar en Francia -donde estudió derecho internacional- y Corea del Sur y salió airoso de las acusaciones de crímenes que le formularon por su actuación como jefe militar en una zona donde imperó la guerrilla y el narcotráfico en 1991.

En el 2006 disputó el balotaje con el saliente presidente Alan García, empuñando un discurso antimercado, vistiendo camisa roja y mostrándose afín a Chávez.

Tras perder, Humala se mantuvo presente en los pasados cinco años en el ambiente político como la voz opositora más sonora, siempre acompañado de su esposa Nadine, una comunicadora de profesión considerada como su bastión.

ÚN/Reuters

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