Tras el escándalo de espionaje, Murdoch busca salvar su imperio

La corrupción y la connivencia entre el poder de turno, la policía y el grupo Murdoch está quedando en evidencia día a día en el escándalo que conmueve a Gran Bretaña. El comisionado de la policía metropolitana (Scotland Yard), John Yates, a cargo de la investigación de las escuchas telefónicas de News of the World (NoW) y quien decidió no continuar dos años atrás por supuestas faltas de evidencias, pidió disculpas públicas. Desmintió que haya tenido un affaire con Rebekah Brooks, la entonces editora y hoy jefa ejecutiva de News International, que no ha renunciado aún. El policía deberá presentarse ante el comité parlamentario mañana, al igual que Andy Hayman, comisionado asistente, que inicialmente comenzó la investigación y después fue contratado por News International.

En medio de la conmoción, ayer salió la última edición del popular tabloide.

Todos los periodistas llegaron masivamente a la redacción a las siete de la mañana del sábado, en su último gesto, personal, profesional y de solidaridad de equipo, para despedir a un diario que querían y en cuyo último número buscaban que llevara el ADN de 168 años de periodismo popular, aunque en los últimos años hubiera perdido el rumbo.

La especulación es que el dominical será reemplazado por un naciente The Sun on Sunday. Y The New York Times reveló que el grupo llevaba más de 4 meses estudiando el cierre del NoW.

Doce periodistas, la mayoría editores de secciones, serán detenidos en las próximas 72 horas por el caso , ha trascendido. El laborismo votará junto a los liberales demócratas de la coalición de gobierno el miércoles para bloquear la posibilidad de que Murdoch pueda quedar a cargo de BskyB, la TV satelital, a causa de “las prácticas periodísticas” del grupo, o postergar su concesión hasta que la policía finalice la investigación.

El gesto golpeará al ya abatido premier David Cameron ante las revelaciones de la prensa, su connivencia con Murdoch y Rebekah y el alerta que le dieron figuras de la coalición sobre el riesgo de contratar a Andy Coulson, ex editor de NoW ahora detenido, como su vocero, y que él se negó a escuchar.

Scotland Yard promete que los oficiales que aceptaron dinero para intercambiar información de casos con el tabloide serán juzgados con severidad y deberán ir a prisión.

En medio del oloroso affaire con impredecibles consecuencias políticas y empresariales, el presidente de News International, Rupert Murdoch, llegó ayer a Londres y fue directamente a las oficinas de Wapping, al este de la ciudad, en un intento por salvar su imperio.

Nunca el grupo Murdoch estuvo más amenazado en su integridad y su futuro . Toda la prensa británica le apunta por sus procedimientos y la forma en que controló a los diferentes gobiernos desde su aterrizaje en 1969 hasta ahora.

Desde el tabloide Mail a los prestigiosos The Guardian y The Observer y el muy conservador The Sunday Telehgraph , todos tratan de mostrar cómo NoW actuaba con detectives privados que le costaban 100.000 libras esterlinas al año, para pinchar teléfonos y mails a celebridades, políticos, víctimas de atentados y crímenes, y hasta a los policías que los investigaban. La información que obtenían era utilizada para conseguir primicias y frenar represalias contra el diario, bajo pena de publicar cuestiones privadas de los involucrados.

News International ha sido “intervenida” por decisión de Murdoch. Sus ejecutivos deben reportar a Nueva York, donde vive el magnate, y no a Rebekah Brooks y su directorio, como hasta ahora.

Desde que estalló el escándalo, la semana pasada, News International habría encontrado mails del año 2007 que indicaban pagos a la policía y que recién fueron entregados a Scotland Yard en junio de 2011, según la BBC . Estos correos muestran que “el sistema” estaba extendido en el periódico y no incluye sólo al corresponsal de la realeza, arrestado por segunda vez.

Murdoch podría ser convocado al Parlamento a declarar por el caso mientras Cameron buscará un distanciamiento con los barones de la prensa para tratar de salvar su cargo y su credibilidad.

El magnate mediático puede aplicar su tradicional brutalidad con su personal a la hora de los despidos. Pero ha perdido el colchón de seguridad que tenía con los políticos británicos, a los que presionaba impiadosamente. Su gran preocupación es cómo salvar la credibilidad de sus diarios. Deberá diseñar una nueva estrategia, y si la encabeza Rebekah Brooks, su imagen estará dañada desde el inicio. Si News of the World era “tóxico”, la mayor toxicidad hoy la presenta Rebekah.

Cierre histórico

Luego de que estallara el escándalo de las escuchas telefónicas, el sábado salió una última edición del News of the World, de 5 millones de ejemplares. El dueño, el magnate Rupert Murdoch, decidió cerrarlo para reducir los daños a su corporación mediática.

María Laura Avignolo

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