(Panamá) Disputa por ingresar al parque Andrés Bello

PANAMÁ. A la una de la tarde una veintena de integrantes de la Asociación de Hombres y Mujeres Nuevos de Panamá ocuparon la esquina de la Vía Argentina. Los conductores de los autos que circulaban por la Vía España a esa hora se detenían para mirarlos pero no todos aceptaban las volantes en contra de la homofobia.

Al poco la lluvia, la música, la danza y las banderas acompañaron el volanteo encabezado por el dirigente del movimiento, Ricardo Beteta, el primero en estar en el punto de partida para la marcha. Para las dos de la tarde, el tráfico era lento y la fiesta había comenzado. Los tres carros alegóricos que dormían a un costado de la nueva sede de la Caja de Ahorros hacían pensar que la marcha iría acompañada con carnaval.

En la acera se estiraban las banderas, los pedazos de tela color con los colores del arco iris, que simboliza el movimiento, y el ruido de dos carros ensordecía a varias cuadras. El tráfico se detuvo. La alegría se animó con la llegada del abanderado, Agustín Clement, vestido de traje típico.

Franklin Robinson, uno de los organizadores de la fiesta, corría de un lado para el otro coordinando desde los taxis que promocionaron el evento días antes hasta el minuto en que tenía que salir el primer carro.

Pero los planes se desajustaron en el camino. La cabeza de la marcha partió entre los autos, escoltados por patrullas. La cola de la fiesta la pisaban los carros que pitaban para que los fiesteros le abrieran el paso. Al final, los carros alegóricos quedaron en medio del tráfico, como objetos perdidos en un vasto mar.

Durante el recorrido, que tardó una hora y media aproximadamente, fue acompañado por tonadas de tamboritos intercalados con consignas como: ‘queremos unidad, queremos igualdad’. Había jóvenes de unos 18 años hasta adultos de 60. Entre ellos, reinas del carnaval y gente de la farándula.

El punto cumbre de la marcha fue a las 4:30 p.m., cuando bajaron por la Vía Argentina, a un costado del Parque Andrés Bello, donde el representante de Bella Vista, Ricardo Domínguez, esperaba acompañado de un contingente de unidades.

Tras media hora de discusión entre unidades policiales y los organizadores de la fiesta, se les permitió el ingreso. ‘Entramos todos o no entra nadie’, dijo Beteta ante la negativa de las unid ades.

‘Cuando vamos a pagar los impuestos con los que se mantiene este parque no nos preguntan si somos gays o no y se nos cobra, así que vamos a entrar porque este es un bien de todos los panameños’, recrimina una señora que se cuelga un letrero que dice: ‘igualdad’.

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