El nuevo look de la izquierda panameña

PANAMÁ. Discurría el 2002. Un apreciado amigo libertario me confesaba su preocupación por el triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil. Según él, el nuevo Presidente brasileño iba a tirar por la borda los principios de libre mercado y a la economía de Brasil de paso.

A despecho de su temor, resultó que en el 2010 la revista Time calificaba a Lula, quien limpió botas en su juventud, como el líder más influyente del mundo, al lograr convertir a la economía de su país en una de las más dinámicas potencias emergentes junto a India y China.

El reciente triunfo de Ollanta Humala en Perú evoca en alguna forma esa coyuntura. Igual que esa nación, Perú ha tenido una notable evolución durante los últimos años en cuanto al crecimiento.

De paso, irónicamente esta expansión se gestó bajo el segundo mandato de Alan Garcia, otro renegado del socialismo.

Humala ha anunciado su deseo de respetar las reglas de la economía mercado y de apertura económica que instauró su predecesor.

En línea con esta metamorfosis ideológica el nuevo presidente tomó como primer paso designar al escritor y político derechista Álvaro Vargas Llosa (hijo de Mario Vargas Llosa) para encabezar un ‘tour’ comercial por Europa y China para promover la Inversión Directa Extrajera en Perú.

El otro paso del ex teniente coronel peruano, en contraste al enfoque de su anterior campaña, fue renunciar públicamente a la influencia del Chavismo.

Si se trata sólo de una movida táctica o no, sólo el tiempo dirá; pero sin duda se perfila por ahora una ‘izquierda nacionalista’ muy diferente a la de Cuba, Venezuela o Ecuador.

¿UN LULA PANAMEÑO?

Pero pasemos a Panama. La Estrella hace algunas semanas recogía una entrevista de Genaro Lopez, dirigente sindical quien encabezará la nómina presidencial del Frente Amplio por la Democracia (FAD) para las elecciones de 2014.

La pregunta de los ‘quinientos pesos’ es si, bajo un hipotético triunfo de Genaro, el país puede aspirar a un régimen de izquierda de línea dura como el de Correa o más suave como el de ‘Lula’.

Tómese en cuenta además del discurso del nuevo candidato, los antecedentes de la amalgama de movimientos que lo apoyarían.

Al FAD lo integran entre otros el Frente Nacional por los Derechos Económicos y Sociales (Frenadeso) y el Sindicato Único Nacional de Trabajadores de la Industria de la Construcción y Similares de Panamá (Suntracs).

Ambos se fortalecieron progresivamente en su momento como resultado de la designación de Juan Jované como Director de la Caja del Seguro Social (durante la gestión de Mireya Moscoso), y del manejo poco efectivo que se dio en la admnistracion de Martín Torrijos de las reforma a la CSS; que según los entendidos puso por varios días a la democracia y la estabilidad política del país en jaque.

Irónicamente, hoy día hay una división entre Juan Jované y Genaro López en lo que seguramente constituye una de los sus primeros desafíos electorales (pero no el único) de la izquierda panameña.

EL NUEVO LOOK

Aun debería estar fresca en la memoria de muchos panameños la convocatoria de estas organizaciones, televisada en vivo y a todo color, donde exhortaban a la población a una especie de insurrección tributaria pidiendo el no pago de impuestos, la luz, el agua y pidiendo a la ciudadanía no jugar lotería.

De paso, dejar de pagar otras cosas, quizá, … pero que los panameños dejemos de jugar ‘chance’, eso sí que ‘va duro’.

Todo esto genera un interesante acertijo político de escenarios en cuanto a, por ejemplo, las estrategias electorales a las que recurriría esta izquierda renacentista con tintes de capitalismo y trotskismos a la vez.

Respaldarán esas bases esa especie de estilización ideológica o apelará el movimiento mas al discurso y estilo confrontacional de por ejemplo Saul Méndez; lo cual reforzaría la cohesion de la militancia mas ‘hard core’ pero atemorizaría a buena parte del electorado?

¿ALIADO INESPERADO?

Más allá de los desafíos que ya enfrenta la izquierda, hay elementos que favorecen las opciones de que Genaro llegue al Palacio de las Garzas lo que incluye los desaciertos del actual Gobierno en cuanto al manejo siniestro de la crisis de Bocas que dejó varios indígenas muertos y a muchos más lisiados por el uso excesivo de fuerza.

Esto, aparte del enfoque de la actual administración de auto designarse como un gobierno de ‘empresarios’ lo cual evidentemente concita una cierta de polarización del electorado y a la cohesion de quienes se sienten reprimidos por un Gobierno que se percibe como de ‘yeyés’.

Otro aspecto que ayudaría a la izquierda es el aumento en la inflación que evidentemente afecta más a las personas de menores ingresos, lo cual acrecienta el descontento con el sistema y aumentan la simpatía de estos segmentos sociales con un Gobierno de izquierda.

Irónicamente, la solución demagógica de aumentar el salario mínimo acrecentará el ritmo de la inflación a raíz de que los empresarios, como ocurrió en el pasado, trasladarían este aumento a los bienes y servicios finales.

Por definición un aumento del salario mínimo genera un desequilibrio entre la demanda y la oferta laboral que estimula un mayor desempleo (ver gráfico).

Esto como resultado de que el salario mínimo constituye un precio por debajo del cual no se puede contratar mano de obra, aun cuando el trabajador quisiera aceptar un salario menor.

En el caso de Panamá, dado el alto nivel de crecimiento económico, parece improbable que este aumento produzca un masivo desempleo.

Además de generar inflación reduce la demanda de mano de obra en el mercado formal, lo cual obliga a los trabajadores potenciales a recurrir a actividades informales como medida de supervivencia económica.

En resumidas cuentas el continuo y recurrente aumento del salario cada dos años no generará un descalabro del crecimiento pero si conllevaría impactos a mediano y largo que pueden provocar un mayor descontento del proletariado (por usar un término marxista) que se vería tentado a vengarse del actual sistema económico votando por la izquierda.

HORACIO ESTRIBÍ

http://www.laestrella.com.pa

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