Santos: “Yo, hasta ahora, le he creído al presidente Chávez”

Tiene altísimos índices de popularidad. Pero los más fieles a Álvaro Uribe sienten que el sucesor no les es fiel. Quizá es que Santos es él mismo.
En su reciente visita a España invitó a los inversionistas españoles a venir a Colombia. ¿Qué garantías les ofrece este país?

Todas. Creemos en la propiedad privada, en el Estado de derecho, en la importancia de cumplir los contratos, de pagar las deudas. Somos el único país de América Latina que nunca ha renegociado su deuda externa. Haga una encuesta entre inversores extranjeros que ya están en Colombia y le dirán que este es un país donde prácticamente se sienten como en su propia casa.

Que es lo que queremos. Yo sólo pongo dos condiciones a su inversión: Que sean responsables social y ambientalmente. Y que aquí hay un país donde ojalá hagan mucha prosperidad. Porque si a ellos les va bien, a Colombia le irá bien. Tenemos una actitud muy positiva frente a la inversión extranjera. No hay discriminación ni prevención.

Sorprende ver cómo en menos de un año Hugo Chávez ha pasado a ser su mejor amigo. Hay una gran evolución en su discurso desde antes de ser ministro de Defensa hasta ser presidente. ¿El poder le ha descubierto una realidad distinta de la que conocía fuera de él?

No. Esto es producto de la Realpoltik, de una situación en la que nosotros, como países, estábamos en el peor de los mundos: no había diálogo ni relaciones diplomáticas. Nos debían exportaciones que no nos pagaban, el comercio estaba totalmente bloqueado y se hablaba de guerra. Para mí eso es totalmente inconcebible en países como Colombia y Venezuela. Es como irse a los puños en una fiesta de gente decente.

La Historia te enseña que cuando uno tiene unas responsabilidades como jefe de Estado tiene que pensar en el bienestar del pueblo, sin sacrificar sus principios ni valores. Hice un ensayo y recibí una respuesta positiva. Nos respetamos unas diferencias —porque hay diferencias profundas entre la forma de pensar del presidente Chávez y la mía.

Yo no he cambiado mi punto de vista sobre la revolución bolivariana ni creo que Chávez se haya vuelto un demócrata liberal como lo soy yo. Pero si respetamos nuestras diferencias podemos beneficiar a nuestros pueblos. La realidad de estos últimos nueve meses así lo ha demostrado.

Pero cuando usted dice que los campamentos de las FARC en territorio venezolano que denunció el pasado mes de agosto han desaparecido, ¿quiere decir que han sido desmantelados o trasladados?

Lo que yo decía es que donde estaban ya no están. Eso lo tenemos comprobado. Si están en otros sitios… no tenemos esa inteligencia. Al denunciar dónde estaban, se dieron cuenta de lo que eso significaba. El presidente Chávez no me ha dicho una, sino diez veces, «Tenga la seguridad de que nosotros no vamos a permitir que esos grupos terroristas —él no los llama terroristas, yo sí— esos grupos ilegales operen en Venezuela en contra de Colombia».

Y nosotros haremos lo que esté a nuestro alcance para que eso sea así. Yo, hasta ahora, le he creído porque me ha dado demostraciones de que así es. La última ha sido con Joaquín Pérez Becerra, una persona muy importante para las FARC, detrás de la cual estábamos desde hace mucho tiempo. Él llegaba a Venezuela en un vuelo específico. Yo le llamé y a las 24 horas ese individuo estaba aquí en Colombia. Usted habrá visto las críticas que recibió Chávez por eso desde la izquierda extrema. Eso a mí me confirma que esto es mejor que lo que teníamos antes.

Usted se ha encontrado con un grado de corrupción muy preocupante. Tanto en asuntos económicos, como la virtual bancarrota de las cooperativas de salud de las que algunos socios parecen haberse beneficiado ilícitamente, como en asuntos políticos, como las escuchas del Estado a los magistrados de la Corte Suprema. ¿Había en Colombia un grado de corrupción mayor del que creíamos?

Yo creo que sí, pero quiero dejar muy claro que esto no era ni con la participación ni con la omisión del presidente Uribe. Puedo dar fe de que el presidente Uribe en todo momento vivía pendiente de hacer las cosas con gran transparencia. Pero esas mafias que estaban incrustadas dentro del Estado son mafias que llevan muchísimo tiempo y saben esconderse muy bien.

Y han salido a relucir varios casos y saldrán a relucir otros. Porque estamos operando contra esas mafias como operamos contra los cultivos de alto valor: con mucha inteligencia, penetrándolos y como debe ser. Y creo que es bueno para Colombia que surjan estas situaciones de corrupción, porque eso quiere decir que estamos curando al paciente.

¿No fue sorprendente que en menos de 16 horas la bancada del Partido de la U pasara de tener una posición frente a la Ley de Víctimas y alinearse tras el ex presidente Uribe a tener a la mañana siguiente la posición contraria alineándose detrás de usted? ¿Está usted perdiendo el control de su bancada?

Los que salieron a manifestarse en contra no eran sino cuatro. Salían de una reunión con el presidente Uribe, que tiene algunos reparos. Y al otro día, cuando les explicamos cuál es exactamente el alcance de la problemática expresión «conflicto armado interno», que no es nueva, está consignada en leyes, en sentencias de la Corte Constitucional, y por qué para la fuerza pública es muy importante tener ese ámbito jurídico del Derecho Internacional Humanitario, nadie dudó y todo el mundo volvió a respaldar la Ley de Víctimas.

¿Pero el temor de Uribe de que se esté igualando a terroristas y Fuerzas Armadas no tiene fundamento?

No. No tiene fundamento. En ninguna forma estamos equiparando los unos con los otros. Ni vamos a dejar de llamar terroristas a los terroristas. Porque lo que hacen es terrorismo. Ni esto es ni ha sido nunca un primer paso para darles el estatuto de beligerantes. Esa expresión, «conflicto armado interno» estuvo incluida en dos leyes que sancionó el Gobierno pasado. Y si no fuese así, el presidente Uribe y yo nos iríamos para la cárcel por casos como el bombardeo a Raúl Reyes.

He oído críticas a su Administración han sido las de falta de capacidad de reacción ante las catástrofes climatológicas que el país padece desde hace meses. Frente a la hiperactividad de su predecesor a usted se le acusa de cansino…

No sé con quién está hablando usted porque lo que yo he oído es todo lo contrario: gente elogiando cómo hemos actuado. Todos los observadores internacionales que han venido han dicho que hemos reaccionado con mucha eficacia en la parte humanitaria y no podemos reconstruir lo que ha sido destruido por las lluvias hasta que deje de llover.

Pero quizá no pare de llover más de un mes seguido y en ese tiempo no se puede reconstruir mucho…

Sí, pero si reconstruimos las carreteras antes de que deje de llover, inmediatamente se producen más deslizamientos porque las montañas prácticamente se han derretido. Siempre hay algunos que critican y eso es parte del oficio. Pero tenga la seguridad —y las encuestas así lo dicen— de que la gente está bastante satisfecha con la actuación del Gobierno.

RAMÓN PÉREZ-MAURA / BOGOTÁ
Vía Abc.es

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