Enero es la fecha límite para enfriar Fukushima

TEPCO, propietaria de la central nuclear accidentada el 11 de marzo, revisó este martes la “hoja de ruta” presentada hace un mes para que Fukushima Daiichi deje de emitir radiactividad, mientras sus técnicos se afanan por controlar unos reactores que siguen dando problemas.

La Compañía Eléctrica de Tokio (TEPCO) mantuvo este martes enero de 2012 como plazo límite para cerrar la crisis nuclear en la planta de Fukushima, si bien variará la forma de refrigerar sus dañados reactores al constatar que hubo fusión al menos en la unidad 1.

TEPCO, propietaria de la central nuclear accidentada el 11 de marzo, revisó hoy la “hoja de ruta” presentada hace un mes para que Fukushima Daiichi deje de emitir radiactividad, mientras sus técnicos se afanan por controlar unos reactores que siguen dando problemas.

El plan, apoyado por el Gobierno japonés, mantiene los plazos para que la planta sea estabilizada hacia enero de 2012 y que sus reactores 1, 2 y 3, así como la piscina de combustible de la unidad 4, tengan ya una refrigeración estable a mediados de julio.

El fin de la crisis se constatará cuando los reactores de la planta sean llevados a un estado de “parada fría”, por debajo de los 100 grados de temperatura, y dejen así de emitir radiactividad, si bien quedan por delante años de trabajo en la central.

El terremoto y tsunami del 11 de marzo dejaron sin sistema de refrigeración a cuatro reactores de la planta, creando una crisis nuclear sin precedentes que los operarios de TEPCO trataron de controlar primero con agua salada, procedente del mar cercano a la central, y luego con agua potable.

Esas miles de toneladas de agua inyectadas en los reactores de Fukushima se han convertido en un grave problema al transformarse en líquido radiactivo que se acumula en los edificios de los reactores y puede filtrarse al mar y la tierra cercanas.

Es por ello que hoy TEPCO anunció que, en lugar de llenar de agua la vasija de contención del reactor 1, tratará de crear un sistema de bombeo para enfriar ésta y el resto de unidades mediante agua radiactiva que previamente haya sido descontaminada.

El cambio de planes se produce después de conocerse que parte del combustible nuclear del reactor 1 se fundió en las primeras horas de la crisis y que perforó la vasija de presión, por lo que el líquido se está filtrando a la vasija de contención primaria y, de ahí, posiblemente al edificio que aloja la unidad.

Se sospecha que ello puede estar ocurriendo en las unidades 2 y 3, donde se cree que las barras de combustible nuclear también podrían haberse fundido y perforado las vasijas protectoras.

El lanzamiento al mar de toneladas de agua radiactiva desde Fukushima le causó a Japón un serio problema diplomático y numerosas críticas a comienzos de abril, cuando la crisis de Fukushima vivía uno de sus peores momentos.

El temor a la radiactividad de Fukushima Daiichi causó la huida de la zona de miles de personas, además de graves perjuicios económicos a los agricultores y la paralización de algunas industrias.

El Gobierno japonés ordenó una zona de exclusión de 20 kilómetros alrededor de la central y decidió evacuar localidades hasta a 40 kilómetros de distancia, basándose en las mediciones de materiales radiactivos y sus efectos a largo plazo.

De los alrededores de la central, que se encuentra a unos 250 kilómetros al norte de Tokio, fueron evacuadas unas 80.000 personas, que comenzarán a recibir compensaciones a partir de otoño próximo, según la cadena de televisión NHK.

Este martes, el Gobierno japonés aceptó que la energía nuclear ha constituido una política de Estado y prometió hacer frente a su responsabilidad con los afectados por el accidente.

Anunció que hacia mediados de agosto estarán construidas 15.200 viviendas temporales y que la salud de los residentes en la zona será vigilada incluso cuando concluya la crisis nuclear, según la NHK.

EFE
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