La novia oculta de Kirchner

Se llama Miriam Quiroga y ha sorprendido con su revelador testimonio, en el que asegura haber sido la amante del ex presidente argentino durante más de 8 años, mientras se desempeñaba como su asistente y funcionaria del Gobierno.
El mito de Néstor y Cristina Kirchner como la pareja más poderosa de la política latinoamericana está a punto de echarse a perder por cuenta de una mujer llamada Miriam Quiroga, quien aseguró en una entrevista a la revista argentina Noticias, que el ex mandatario fallecido en octubre del 2010 a causa de un infarto fulminante, mantuvo con ella una relación amorosa de varios años y que le llegó a confiar algunos de los secretos más delicados del Gobierno.

Quiroga, de 50 años y madre de cinco hijos, dijo que se vio en la necesidad de hacer pública su historia, luego de que el 5 de enero pasado la propia presidenta Cristina Fernández de Kirchner ordenara su relevo del cargo como Directora del Centro de Documentación Presidencial, la oficina encargada de recibir, leer y dar trámite a todas las cartas de los ciudadanos que llegan al despacho presidencial de la Casa Rosada.

“Supongo que la Presidenta debe haber escuchado que yo era la amante de su esposo y por eso me echó. Ahora estoy sin trabajo y no tengo cómo pagar mis cuentas”, declaró la mujer, que además se desempeñó como asistente personal de Néstor Kirchner cuando éste asumió la Presidencia en el 2003.

Al llamativo tema de la infidelidad del Presidente, se le suma que Miriam Quiroga fue su mano derecha y conocía en detalle muchos de los movimientos personales, no sólo de los Kirchner, sino también de sus colaboradores más cercanos. Su testimonio podría llegar a ser clave para esclarecer algunas dudas, por ejemplo, cómo lograron los Kirchner multiplicar su patrimonio personal en 710 por ciento desde su llegada al poder. Algo que para muchos contradictores no tiene justificación en el plano de la legalidad.

La amante ya se encargó de ‘prender el ventilador’ poniendo en tela de juicio las fortunas de funcionarios como Ricardo Jaime y Carlos Zannini, muy cercanos hoy en día a la presidenta Cristina, y que, según palabras de Quiroga, “llegaron al Gobierno con una mano adelante y otra atrás”. Miriam Quiroga aclaró también al periodista Franco Lindner, que su hija de 11 años no es hija ilegítima de Néstor Kirchner, incluso no tuvo problema en bromear diciendo: “Ojalá que fuera hija de él. No tendría que preocuparme por su futuro”.

Miriam Quiroga afirma que su relación con Néstor Kirchner era vox populi, incluyendo a Cristina, pues iba con él a muchas partes y siempre la tenía en cuenta cuando quería una opinión distinta sobre algún tema trascendental. “Era un hombre al que le gustaba escuchar a los demás, pero eso ya fue”, dijo, mientras recordaba con nostalgia cómo dejó todo para seguirlo a Buenos Aires. “Salí de la provincia de Santa Cruz, donde lo conocí siendo Gobernador, para irme detrás. Me olvidé de mi familia, de mis amigos, de todo”.

La figura de una amante en la vida del desaparecido Presidente empaña la imagen de complicidad en la lucha y en el amor que acompañaba a los Kirchner desde sus primeros años, cuando se conocieron militando en las Juventudes Universitarias Peronistas, y alimenta la creencia de que su unión se mantuvo más por conveniencia. La imagen de Cristina Fernández de Kirchner como una esposa desolada ante el ataúd de su marido, y su costumbre de nombrarlo con la voz entrecortada en cada discurso para emocionar a sus espectadores, comienzan a perder credibilidad por cuenta de este triángulo amoroso que durante más de una década acumuló no sólo intimidades de alcoba, sino también secretos de Estado.

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